
¿Cuál es la densidad del aceite de oliva y de qué depende?
La densidad del aceite de oliva es un factor importante a tener en cuenta al elegir entre un aceite u otro, que puede afectar directamente a la calidad y sabor, y que encontrarás en la etiqueta de la botella.
Cuando hablamos de densidad, nos referimos a la relación entre la masa y el volumen del aceite, que será la que marque la cantidad de masa (kg) que hay dentro de un determinado volumen (litros).
El agua tiene una densidad de 1 kg/litro, lo que significa que un litro de agua cuenta con una masa de un kg, de ahí que sea la sustancia de referencia al calcular la densidad de una sustancia.
Densidad del aceite de oliva
La densidad del aceite de oliva es de 0,916 kg/litro a 20ºC, según el sistema internacional de medida establecido por la ONU, siempre que se tome la muestra a una temperatura de 16-18ºC. Esto significa que, cuando se expone a esa temperatura, el peso del aceite de oliva será de 916 gramos aproximadamente, pudiendo variar significativamente si se producen cambios de temperatura.
Por esta razón, al juntar agua con aceite no se mezclan, sino que el aceite siempre sale a la superficie, dado que tiene un peso inferior.
¿Cuál es la densidad del aceite de oliva virgen extra?
La densidad del aceite de oliva virgen extra sigue siendo de 0,916 kg/litro a 20ºC, que es la referencia que se toma para medir la densidad de todos los aceites vegetales.
Aunque, como veremos más adelante, la densidad del AOVE puede ir desde los 9,910 a 0,920 kg/litro, variando en función de la temperatura a la que se exponga, la composición química o las condiciones de almacenamiento.
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Lo que sí que hay que tener en cuenta es que la densidad es la misma para todos los aceites de oliva, independientemente de que sea virgen, virgen extra, refinado o lampante, así como del tipo de aceituna que se haya utilizado para su elaboración.
¿Cómo afecta la temperatura al peso del aceite de oliva?
La densidad y el peso del aceite de oliva puede variar significativamente en función de la temperatura a la que se exponga, disminuyendo a medida que la temperatura aumenta.
Con la subida de las temperaturas, el aceite se expande y es capaz de aumentar su volumen hasta un 15%. Puedes hacer la prueba tú mismo, cogiendo una sartén y poniendo aceite a calentar. Verás cómo a medida que va ganando temperatura, el aceite que hayas puesto a calentar se irá expandiendo.
Por ejemplo, a 200ºC, la densidad de un aceite de oliva se reduce a 0,80 kg/litros, lo que significa que se dilatará y ocupará más espacio que nada más salir de la botella. De ahí que, en el mundo de la cocina, se diga que el aceite crece en la sartén.
Por ello, al decir cuál es el peso del aceite de oliva, habría que tener en cuenta la temperatura, ya que cuanto más frío esté, mayor será su peso.
Así mismo, con el frío, la densidad del aceite de oliva virgen extra aumenta hasta los 0,928 kg/litros, que es la medida que alcanza cuando se expone a una temperatura de 0ºC.
De esta forma, la misma cantidad de aceite de oliva en la nevera ocuparía mucho menos espacio que en la botella, reduciendo su tamaño en un 1,5% aproximadamente. Si no lo crees, mete un poco de acete en el frigorífico o en
el congelador y compruébalo.
¿La densidad del AOVE afecta a su calidad?
Aunque no es un factor determinante, la densidad del aceite de oliva virgen extra (AOVE) sí está relacionada con la calidad del producto, especialmente cuando se encuentra en la almazara, lo almacenamos en casa o lo utilizamos en la cocina.
Por ejemplo, en la almazara, para extraer el aceite de oliva sin impurezas, la temperatura no puede ser mayor de 27ºC, siendo este uno de los principales
requisitos para que sea calificado como AOVE.
Al almacenarlo en casa, es importante guardarlo en un lugar con una temperatura adecuada, que esté seco, oscuro y lejos de cualquier fuente de calor que pudiera afectar a la densidad. Además, se ha demostrado que los constantes cambios de temperatura podrían dañar las propiedades del AOVE
al alterar su composición.
Y, por otro lado, hay que destacar al AOVE como el mejor aceite para cocinar, ya que es el que cuenta con una estructura química más estable, lo que le permite resistir a la perfección las altas temperaturas, con el valor
añadido de que reducirá el contenido calórico de los aceites y facilitará la digestión. Como hemos visto, la densidad del aceite de oliva de referencia en todas sus modalidades es de 0,916 kg/litro a 20ºC, pero esta y, por tanto, su peso,
puede variar en función de la temperatura a la que se exponga, aumentando a
medida que baje la temperatura.




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